Buscar
  • Guillermo Grebe

“Pinto mujeres porque son las protagonistas olvidadas de la humanidad”.


Las mujeres para mí son los seres más desarrollados del planeta, las únicas capaces de usar paralelamente ambos hemisferios del cerebro, con capacidad de resiliencia y una intuición mayor y más asertiva que ningún otro ser vivo. Sin embargo ha sido tachada de sexo débil por su par masculino simplemente por pánico a perder poder.

La mujer ha sido calificada de bruja y quemada, de tonta, de objeto carnal, de decoración, de servidumbre, ni como mujer religiosa ha sido respetada y venerada; las santas fueron canonizadas todas muchos siglos después de sus muertes y llevaron vidas de claustro, castigo y auto culpa. Más bien ha sido maltratada durante toda la historia hasta la emancipación feminista recién a mediados del sigo 20.

La mujer es el sexo fuerte, la que contiene, la que crea vida, la chamana, la sabia, la que guía con una visión mucho más poderosa e inteligente que el hombre pero la historia y el lenguaje se han encargado de sepultarla en el anonimato, en la cultura de la eterna segundona que camina detrás del macho triunfador y líder.

La verdad es que para mí que nací bajo estos referentes culturales y en un país machista como Chile, la mujer es sinónimo de libertad, de fortalezas, de impulsos creativos, de valentías, de humor, de erotismo y mil cosas más. Yo siempre las he visto así, en su condición natural y sin el sesgo de hombre que segmenta la mirada entre las tetas y el culo de una mujer; para mí la mirada es integral independiente de lo físico he aprendido a mirarlas en sus integridades y complejidades más que en sus segmentaciones, además que el cuerpo femenino es un magnífico desafío académico en la pintura y el contenido que lo rodea en mi caso lo es también porque siempre la mujer me ha regalado tema para pintar y lo seguirá haciendo.

En mis pinturas se manifiestan estos principios. Me gusta jugar con el humor, la ironía, el sexo, la elegancia, el erotismo, el comic, el surrealismo, lo popular bajo el relato de historias que trabajo con las imágenes que me proporcionan la publicidad y los medios masivos que finalmente me los tomo como referentes que deben ser sacados del contexto ideológico que los envuelve precisamente porque lo mío es siempre un juego político a favor de devolver a la mujer al poder que siempre debió tener; no sobre el hombre sino que sobre si misma, en su real y verdadero sentido de ser.

Es como ponerme en el lugar de cualquier mujer y desde ahí reírme de todos los estereotipos que los hombres han creado de ella y que no son nada más ni nada menos que un intento de apocarlas y debilitarlas.

Me eduqué con mujeres, he vivido con mujeres, he amado a mujeres fantásticas, mis dos hijas son mujeres, mi actual mujer es una tremendísima mujer, conservo amigas mujeres de muchos años, hasta mis mascotas han sido hembras la mayoría de las veces, por tanto puedo decir que me son familiares y que las respeto y que no me compro ni me compraré ese dicho machista que dice que “a las mujeres hay que amarlas, no entenderlas”, como si fueran tan raras que amándolas se hacen más comprensibles. Ese dicho no es más de reajustar la historia nuevamente a la medida del hombre.

No, a las mujeres no hay que ni entenderlas ni amarlas para estar en sintonía con ellas. Sólo hay que respetarlas desde lo que son: las grandes protagonistas de la vida.


0 vistas

© 2014 by GUILLERMO GREBE. Proudly created with Wix.com